
Soy muy fan de Harry Potter. Dada esa condición, he tenido que oir más de un comentario sobre "lo infantiles que son los libros" y demás. Pero como siempre vienen de personas que A) no han leído ni un libro de Potter para poder opinar y B) Tampoco han leido Ulises, He Aquí el Hombre o Ariachne sin Venas, así que creo que no son quiénes para opinar.
A lo que iba. Por fin ví la tercera entrega, y vaya, no es ni más ni menos que una peli-caldo, es decir, que mejora en el recuerdo y en posteriores visionados. Se nota mucho que detrás de la cámara hay un director con algo de criterio, y con muy buenas ideas. ¡Subtexto en una película de Harry! Pues sí. Para empezar Cuarón ha sabido ver la riqueza que hay en el mundo de la magia, En las dos primera entregas el tema se trataba de puntillas, y simplemente porque así lo hacía el libro (los cuales que se limitaban a adaptar a capón). Eran las claras aunque escasas referencias alquímicas o animistas. En la tercera por fin lo hacen con criterio, metiendo un personaje más: Madre Naturaleza. Desde el primer fotograma, donde se muestra la "celda" que es la zona residencial para Harry, se insiste en mostrarla como protagonista, que cautiva pero inquieta, que da (Buckbeack y sus vuelos, los parajes donde se dan las clases) pero también quita (la Luna, los parajes helados). Un rollito wicca-Gaia, greco-mágico que he agradecido mucho, y muy bien contrapuesto con la modernidad que encarnan los ya-no-tan chavales.
Porque esa es otra: Harry ha pegado el estirón, y sus colegas también: Ron se va con un buen pedo a la cama, Harry y sus amigos montan mini fiestas en las que experimentan con "grageas mágicas", Melodie, digo, Hermione lleva ropa tan trendie o más que la de Harry (Ron no tiene un duro y se conforma con vaqueros, deportivas y un machacado aunque molón jersey), Harry mira a chicas buenorras (y es mirado a su vez), tacos, malos rollos, apuntes al manido Club de los Poetas Muertos... Es un viaje de descubrimiento, algo que perdimos tras la primera peli pero que se recupera ahora, aunque con un tono lógicamente más hormonal. Y como no, me encantó ese guiño a Y Tu Mamá También, copiando cierta escena.
Cuarón no es Dios, como tampoco lo es la Rowling. Alfonso hace lo que puede con un material que, en su 90%, se basa en los "ohhhh" y "aaahhh" de la magia y sus maravillas, así que es normal que a veces la peli pegue tirones. Al menos ha sabido ver que hay más allá de Harry: otra carga. Harry es otro de esos Héroes Egoístas, como la Patrulla X o Elric: rara vez le veréis luchando por la vida de alguien normal y corriente, sino siempre batiéndose el cobre por "los suyos". No es más valiente que su reverso tenebroso. Tan sólo es empujado por la carga que lleva a cuestas, un pasado trágico que le empuja a un destino ya fijado. Es El Niño Que Murió. Por eso sólo es feliz volando por encima de sus problemas.
Ahh, pero es que esta película guarda un truco que la hace especial para mí: me emocionó en un momento muy concreto. Pocas pelis lo logran, pese a ser una treta bastante sencilla... Y no deja de ser un mensaje hermoso: la fuerza que otros nos dieron es también nuestra fuerza. Y es tan poderosa ahora como queramos recordar que fue entonces. Eso es un empujón de los buenos, sí señor...