
Ah, la vida del rockero. Qué envidia. Entregados a su música , siempre viajando, dedicados sólo a Crear, con dinero a chorro morro... Ya, y qué mas. Yo también tenía esa visión romántica de los grupos, hasta que una novia me quito la venda de los ojos: la gente de los grupos necesita
comer como todo hijo de vecino. Si acabas de empezar, tienes una banda minoritaria o tu último disco no da los bastantes bolos, hay que ponerse a currar.
De lo que sea.
El shock de esa revelación perdura y reverbera cada vez que me dicen "oye, ¿sabías que el cantante de los Tal fue..."? Así que, con una GRAN ayuda de mi amigo
Búfalo he hecho una lista sobre los quehaceres alimenticios de gente del mundillo, ampliable en el futuro. Se ciñe a nuestras preferencias, claro. ¡Sientánse libres para colaborar! Mientras tanto, tengan cuidado: puede que al leer se le venga abajo la imagen de alguno de sus ídolos...
- Nuestro amigo
Pete Steele, dios ronco de
Type O Negative, trabajaba para el Departamento de Parques y Jardines de la ciudad de Nueva York, labor durante la cual un tipo muy simpático le clavó una aguja hipodérmica mientras limpiaba un campo de recreo, obligándole a hacerse la prueba del sida (negativa, para más señas).
- Más tranquilo por motivos obvios era el curro de Don
me llamaban mariquita y lo tengo que decir en todas las canciones Jonathan Davis, como asistente de autopsias, ya que al menos sus usuarios se estaban quietecitos... Otra cosa es lo que hiciera este picaruelo con alguno de esos cuerpos.
- Mientras grababa "Comalies",
Cristina Scabbia tuvo que trabajar como secretaria, me atrevo a decir que la más sexy del mundo. La cantidad de pellizcos, palmadas y tonteos le debió quitar las ganas de repetir. Otra que probó suerte en las oficinas fue
Antje Schultz, de
Chandeen, que al ser secretaria de dirección de una corporación danesa lo pasaría un poco mejor que la niña de Gemini.
- Que
Howe Gelb (Giant Sand) ha hecho un pacto con algún demonio sureño para no envejecer es un secreto a voces entre sus seguidores. Pero pocos saben que, un buen día, Howe movió el culo y se puso a trabajar. Y en un hotel, nada menos. Ignoro el cargo, pero no me resisto a imaginarle vestido de botones...
-
Ville Valo (HIM) y
Corey Taylor (Slipknot) tienen en común haber trabajado tras el mostrador de un sex shop. Según el finlandés, la experiencia le hizo perder el interés por el sexo durante una temporada (aunque hay quien piensa que esto realmente le sirvió para "abrir" aún más sus
horizontes en este terreno), mientras que el de la careta asegura que después de hacerte siete pajas alcanzas un estado de relajación ideal para componer. Algo de razón tendrá; la fuga de sangre desde el cerebro hacia partes más blandas explica el resultado de discos como "Slipknot" o "Iowa".
- La ajetreada carrera de
Sean Yseult la ha llevado de ser bajista de
White Zombie a líder de
Rock City Morgue, aparte de surfear un poco con
Famous Monsters. Pero esta licenciada en Grafismo y Comunicaciones conoció a su entonces novio,
Rob Zombie, maquetando la revista de porno softcore "Celebrity Sleuth". Y corre la leyenda urbana de que Sean, bajo un alias, ha hecho sus pinitos en el cine x...
- Otro que se puso en su día al otro lado de un mostrador fue el ínclito
Burton C. Bell (Fear Factory), voluntarioso empleado de un cine. Allí llevaba un gorrito ridículo, como encargado de servir palomitas y vender entradas mientras su cabeza maquinaba cosas como "Replica", "New Breed" o "Self Bias Resistor".
- "Las drogas y las locuras hay que probarlas en la Universidad".
Diamanda Galas se lo tomó al pie de la letra. Probó voluntariosa todo tipo de fármacos, pastillas y mejunjes a cambio de unos cuantos dólares. No contenta con eso decidió que, mientras las drogas hacían efecto en su cuerpo de mantis,
ya que estaban, la encerrasen en una cámara insonorizada. Allí, sin poder escucharse lo más mínimo, gritaba con todas sus fuerzas hasta que se le rompía la voz y escupía sangre. Luego gritaba un poco más. La cachonda afirma que gracias a estas sesiones consiguió su sobrehumano registro vocal. Por cierto, también fue prostituta.
- Antes de convertirse en garganta de oro y sex simbol mundial,
Chris Cornell ofrecía una imagen bastante menos glamourosa ataviado con un delantal y limpiando las mesas de los restaurantes de medio Seattle.
- Si a mediados de los 90 le hubiesen dicho que acabaría triunfando en Alemania,
Silvia Superstar se hubiese despollado. Por aquel entonces grababa con
Killer Barbies ese gran "Comic Books", a la vez que presentaba Xabarin Club, la honrosa réplica galega a La Bola de Cristal. Ella y Billy también se metieron entonces a empresarios, inaugurando los dos mejores garitos de Vigo: La Iguana y el Black Ball.
- ¿Quién dijo que el rock no es cultura y que los punks no saben lo que es un libro?
Mr. Greg Graffin, dicharachero voceras de los siempre creativos
Bad Religion, ejerció nada más y nada menos que de profesor de Paleontología en la Cornell University (nada que ver con el señor del párrafo anterior). Siguiendo en las aulas y volviendo a nuestra querida piel de toro (y a su lamentable panorama musical), no nos podemos olvidar del impagable
Óscar Sancho, el profesor más salido e hipertatuado de Segovia.
- No podía faltar algún deportista. El inmenso
Till Linderman, vocalista de
Rammstein, tiene esa monumental espalda como fruto de su experiencia al ser integrante de la selección alemana de natación, con la que llegó a participar en unas olimpiadas (imagino que Atlanta o Sidney). Otro que también participó en tan magno evento fue....
¡¡Bruce Dickinson!!, como
capitán del equipo inglés de esgrima.