
El lunes hablaba con un amigo sobre la grandeza de Snake Eater. El juegazo cuyo final cuestionó nuestra hombría; el título que nos hizo parar, mirar a la PS2 y decir "no, no puede ser..." Cuando el Factor Flipe dejó un poco de aire respirable, tratamos de determinar por qué es tan jodidamente estupendo: ¿por las capas y subcapas de su argumento? ¿Por redifinir el concepto del Viaje del Guerrero, y hacernos partícipe de él? ¿Por Eva? Varias y grandes razones...