No hace mucho Cronenberg reflexionaba frente al espejo del baño. Mientras se lavaba los dientes disfrutaba de su fantasía pasivo-agresiva para poner en marcha sus neuronas: arrancaba la piel y carne de su cara, para descubrir su rostro habitual pero más joven y maligno. Sólo quedarían intactos sus ojos como prueba de su edad.
Reflexiones de retrete. Desde donde estaba veía una mesa de roble, y encima de ella el contenido de los últimos paquetes: cartas, invitaciones, bosquejos de guiones y algo que retuvo su atención. Eran copias de las nuevas ediciones en dvd de
Naked Lunch, Videodrome, Cromosoma 3. ¡Ahora con más discos que nunca: con nuevas escenas y material de relleno, en glorioso color digital! Se rió de esa tontería, y también un poco de sí mismo. Se estaba convirtiendo en un
Autor de Culto, un
Director Maldito. Una reliquia.
"Mira, el tío de las películas donde se reventaban las cabezas. Hey, es el pavo de La Mosca. Sí hombre, ésa en la que Jeff Goldblum nunca se quedaba sin suministro. Vale, estaba exagerando. Ya no estaba de gira por las facultades como en los 80, pero había llegado a muchos de sus destinos. Empezaba a sonar como un viejo cascarrabias. Pero no tanto como para no reírse de sí mismo.

A veces ha sido para sacarse un sobresueldo, destinado a sus películas; otras, como favor personal a viejos amigos. La mayoría de las veces Cronenberg ha sido por gusto. Cronnie ha vendido su cuerpo y ha disfrutado haciéndolo. Su faceta de actor va más allá del
¡anda, si es Cronenberg!, pero consciente de sus limitaciones interpretativas (
debo ser el peor actor del mundo, exagera), por que lo nunca pierde de vista el objetivo fundamental de esas incursiones: divertirse.

La gracia comenzó con un par de papelitos menores y su aparición en
La Mosca
haciendo de ginecólogo. Cómo no. Decidido a rizar el rizo, acepta un papel protagonista en
Razas de Noche. Durante tres meses usó todas las malas artes de actor que él antes reprochaba a sus intérpretes. Así nació
Carabóton/Doctor Decker un psicópata adelantado a su tiempo repleto de matices deliciosos para David: por el día ejerce como psicólogo y hurga en las mentes. De noche las mutilaciones las realiza con un estupendo juego de cuchillos. Un asesino decadente y grandguiñolesco entre los
monstruos-pero-humanos de Midian.
¿Por qué narices no ha aparecido este hombre en
Hellraiser?

Y luego, todo un carrusel de travesuras:
David Cronenberg as Himself en
Maniac Mansion (la serie, no el juego), como conductor de documentales abisales, haciendo de
señor muy serio en programas de cine. No podía escapársele el papel de cura, en ese festín de churrasco que es
Resurrección. ¡Supervisor postal en
La Familia Stupid! Víctima nº 100000 de Vorhees en
Jason X, y ya puestos, presentador del Making-Of. Un cachondeo que haría a más de un cineclubero subirse el puente de las gafas mientras dice
p-pe-pero qué

Lo último de Dave frente a las cámaras tuvo lugar en
Alias. Otro reflejo de sí mismo en el que dice bien alto no pienso dejar de divertirme. Es el Doctor Brezzel, experto en amputaciones psíquicas, ex tetrapléjico (en un estupendo diálogo que reverencia a
Crash) y profesor que se tira a sus alumnas. Ayuda a la atribulada Sydney Bristow a recuperar sus recuerdos por medio de un cóctel de drogas. Y ahí le vemos, soltando
mumbo-jumbo sobre memoria represiva, fase R.E.M. y recuerdos periféricos a la vez que come patatas fritas. El Cronenberg que dice
pasar del cine fantástico. Ése que rodando
Vinieron de dentro de
le partía la boca a Susan Petrie para que llorase en sus escenas. El mismo que de vez en cuando levanta la vista del objetivo y nos dedica un guiño.