
Jeremiah, de seis años, es separado de su familia adoptiva para ser devuelto a su madre biológica. Su nueva madre es vulgar y malhablada, una desconocida que, como las brujas de los cuentos, ha despertado al crío de su sueño de algodones y juguetes. Este prólogo va a ser el único ancla emocional y de identificación que tengamos a lo largo de toda esta película.

Jeremiah rompe todo lazo con un entorno equilibrado para vivir un castigo contínuo. Se ve obligado a pagar por los pecados de su madre, quien a su vez sufre por los de sus padres. Y puesto entre la espada y la pared, Jeremiah opta por ver como normal la vida de excesos y desestabilidad a la que le lleva Sarah. En ese momento del metraje nos convertimos en él, y creemos que, tal vez, aunque sea una vida tan descontrolada, puede que Jeremiah acabe encontrando un lugar al lado de su disfuncional madre.

Jeremiah es el peluche que una niña necesita para dormir, y como el muñeco de trapo que es, es vejado y humillado. Aunque ha aprendido unas lecciones que no debiera, aunque hace de la evasión su fortín, Jeremiah no puede escapar del dolor. Ni siquiera le sirve aceptar el castigo como algo normal. Justo como su madre, que también ha hecho esa asunción, física y psicológica, y también marcada por sus progenitores. El pequeño Jeremiah no puede escapar a ningún lugar, real o imaginario, como el desierto de los cuervos rojos. Asistimos a varios momentos horribles, que lo son más porque son escenas en elipsis, estampas surrealistas o figuraciones. No hay un contenido explícito que podamos rechazar, y eso las hace más difíciles de digerir. La directora nos deja poner el dolor de nuestra parte. Lo que de verdad le interesa es que nos centremos en la vida de sus personajes.

Para no caer en una maratón casi justinesca de desgracias la directora nos regala pequeños respiros. El primero dura tres años, en los que Jeremiah está bajo la tutela de sus abuelos y el resto de familiares, en un entorno ultrarreligioso. Aunque en esencia hemos entrado en los dominios de La Culpa, no deja de ser un mínimo alivio. Es donde además tiene lugar la única escena de humor del film, con consecuencias que nos devuelven al tema del Castigo. La película nos coge de la mano con una edición muy elaborada, inesperados cambios de fotografía, elementos surrealistas (esos cuervos rojos), algo de sucismo setentero, la estupenda banda sonora compuesta por Sonic Youth... un buen oficio que contribuye a mejorar aún más el resultado. Y para rebajar la contínua tensión hay pequeñas sorpresas en forma de cameos, como Peter Fonda, Kip Pardue, Ornella Mutti, Ben Foster, Jeremy Sisto, Matt Schulze, Michael Pitt...

Gummo , Julien Donkey-Boy (de la que

El corazón nos da la ilusión de la casualidad en las cosas malas, nos da ánimos para seguir adelante, y pensamos que la pura lógica ha romper una cadena de situaciones dramáticas. Pero no es así. El final feliz no llega, ni los tiempos mejores. Jeremiah no se merece nada de lo que ocurre o provoca, pero es la vida que le ha tocado. No hay buenos o malos. Es su papel y al final lo asume y decide actuar acorde con él. Su madre también es consciente de su rol, porque no tiene otro. Hace mucho ella también fue una niña, rubia y pura. Y cuando la autodestrucción de Sarah hace que se desintegre como persona, el propio Jeremiah toma su lugar. Al principio trata de salvarla, como al escribirle una falsa nota de despedida cuando otro de los novios de Sarah les abandona. Pero más adelante Jeremiah suplanta a su madre asumiendo el papel de lo que es Sarah, con resultados de un desasosiego terrible, en la que es la mejor/peor escena del film. No se trata sólo de que quiera ser como ella, atraer a la gente. Se trata de que uno de los dos debe seguir siendo Sarah.

El corazón es engañoso sobre todas las cosas. Lo es para obtener una pizca de atención por parte de una persona, y puede sumirnos en la peor de las degradaciones. Por estar con una persona, sea como sea. Para que nos quieran. Jeremiah es, como cualquier criatura de su edad, moldeable y puro. Por infernal que sea su situación termina por hacerse a ella, no importa lo mucho que empeore. Sin lugar para la alternativa o el final feliz, no hay valentía o coraje en seguir adelante, sólo desesperación. La misma que ha dado forma a Sarah, con unas cicatrices que son reflejo futuro de las heridas de Jeremiah. Al final del film, poco antes de que él mismo se rinda, Jeremiah ya no quiere ser Sarah, sino que se comporta como debería ser: con afecto y cariño, dando respaldo y confianza. Actúa como debe hacerlo una madre. Porque sólo se tienen el uno al otro, y sus corazones, aunque les mientan, les dicen que han de seguir juntos.

JO TENGO UNAS GANAS DE VERLA!ES DURA PERO MUY REALISTA
omg! i love dylan and he looks so good with black hair! i have almost black hair but it it dark brown... dylan is extremly cute with blond hair but he looks better with black hair as jeremiah!! i really want to buy this movie!
Ciao! lei gli individui sono italiani così io giusto mi è domandato se lei parla italiano? non parlo molto italiano... Ma parlo il norvegese! sono norvegese così ciò indovino è perché, il hehe. la voglio sapere che l'amo, il dylan e l'amerò sempre!
omg dylan is sooo fine! i love him! why can't u move to norway so we could meet?! i am a norwegian girl:( my msn is: malin_cool94@hotmail.com
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Dylan!!! he is sooooo cute!!! iwaly babe!
wherever we are face 2 face,
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malin_cool94@hotmail.com