Death Trance - Review

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¿Por cuánto tiempo le durará la suerte a Ryuhei Kitamura después de hacer Versus? Ha logrado éxitos como Azumi, Sky High o Godzilla Final Wars, pero ninguno de sus trabajos posteriores ha alcanzado el estatus de culto de su primer largometraje. Consciente de la tormenta en horizonte Kitamura ya ha anunciado Versus 2. Pero alguien le ha tomado la delantera con Death Trance: Yuji Shimomura, el coreógrafo de Versus y, tal vez, la fuerza cinética que le falta a Kitamura.

Este Versus 2 camuflado se basa en el manga de Kana Takeuchi, inédito por estos lares. Death Trance se toma grandes libertades para adaptar el argumento, aunque mantiene la fidelidad a los diseños y caracterizaciones. Para bien, como en el combate final, o para mal, como en el clónico vestuario de Grave, piernas Braveheart incluidas. Ah, vale: Grave es el protagonista en esta tierra pseudopostapocalíptica. Este luchador asalta un monasterio para robar un ataúd legendario, que concederá cualquier deseo a quien consiga abrirlo. Pero como bien sabe Wesley Wyndam-Pryce, las traducciones de profecías suelen estar hechas con el culo. En realidad el ataúd esconde a la Diosa de la Destrucción, y todos sabemos que no ha de abrirse. Pero también sabemos que al final se tiene que abrir.

Grave arrastra este McGuffin seguido de una simpática nena encarnación de la diosa. Antes de que alguien diga Lone Wolf & Cub señalo que la niña seguirá a quienquiera que lleve el ataúd. Porque tras el féretro van docenas de ninjas, mercenarios, bandidos, vampiros y otros tres personajes destacados: Ryuen, un monje de excesivo protagonismo que, sin destripar la película, sólo tiene una finalidad: porteador. Mucho más interesante es Yuri, ninja gótica que juega un importante papel. Cierra el trío Sid, un guerrero vagabundo y con bazooka que busca el ataúd para enmendar su pasado. Por cierto, Sid es interpretado por Kentaro Seagal. Sí, hijo de ese Seagal.

Pero aquí quien parte el bacalao es Tak Sakaguchi. Después de su fulgurante estreno con Versus, este actor ha tenido un único papel protagonista (Battlefield Baseball), con docenas de roles secundarios en películas como Shinobi o toda la producción posterior de su primo Kitamura: Alive, Godzilla Final Wars, Aragami, Azumi, ¡Azumi 2! En cualquier caso hablamos de alguien con un carisma sorprendente, que resultaría entretenido hasta leyendo las páginas amarillas. Alguien que, con un poco de suerte, encarnará a Dante Sparda. Seguro que hasta sabe ladear la cabeza y hacer que cruja. De ahí la impaciencia porque Tak recuperase su trono en el cine de acción fantástica tras seis años de espera.

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“Tiene que ser la hostia”, me dije: Tak, el coreógrafo de Versus y Devil May Cry 3, vampiros, espadas, escopetas, una ninja retozona y banda sonora de Dir En Grey. Pero pasaban los minutos y sólo veía bosque y más bosque, los rizos ridículos de Seagal, un set demasiado lamentable de bar del fin del mundo, katas insulsas… Y charla, mucha charla: “¿has visto al hombre del ataúd? ¿Tienes tú el ataúd? Dicen que el ataúd es muy valioso. ¡Debo recuperar el ataúd!” La escasez presupuestaria es clamorosa, pero el material de origen es bueno. Pero Versus también partía de estos principios y era más atractiva, gracias a la energía cinética que aportó Yuji Shimomura (gran ausencia en las siguientes películas de Kitamura) y lastrada por un ritmo espesito. Shimomura tiene las cartas a su favor y no ve la mano.

Bueno, casi no la ve. A partir del minuto 45 la película despierta y se vuelve interesante. Grave pelea cada dos minutos con grupos de veinte, treinta y cuarenta enemigos. También libra una pornopelea contra Yuri, en uno de los dos únicos escenarios que no son un puñetero bosque. Grave tiene varios sueños incoherentes y muy atractivos. Animación stop-motion. Por fin alguien recuerda al director con qué están jugando, y la cosa empieza a parecerse al manga en modo y maneras. Planos-viñeta, infografía resultoncilla y, por fin, sangre.

El crescendo se dispara cuando los vampiros-araña dan buena cuenta del hijo de Seagal. ¿Conocéis los graffitis que salían en Ong Bak, reclamando la atención de Luc Besson? Pues Death Trance lleva esas llamadas de atención mucho más lejos. Cuando los zombis le superan, Grave desenfunda su escopeta y realiza una estupenda Gun-kata. Una prueba de pantalla camuflada para demostrar que Tak lo bordaría como hijo de Sparda. Eoo, productores. Y siguiendo el Manual de Tópicos del Manga, Grave (SPOILER) abre el ataúd y pide a la Diosa su deseo, el único que le puede conceder la deidad: que le destruya. Así tiene lugar un combate estupendo, onírico, que se libra en varios planos de realidad. O eso creo, porque soy como el perro de Paulov cuando veo chorros de sangre que se transforman en pétalos rojos.

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El final es épico, apocalíptico, sugerente (esa lluvia de ángeles muertos) y, por supuesto, abiertísimo a una posible secuela. El balance no es malo del todo, pero tampoco enteramente positivo. A ver, no estamos ante el Síndrome de Terminator 3 con un final falsamente redentor. Death Trance consigue remontar, pero tarda mucho en hacerlo. El problema es que desde Versus se espera una película igual de buena o superior. Y es ahí donde Death Trance cae en tres trampas:
a) Repite los fallos que Versus (ritmo errático, falta de agilidad).
b) No está a la altura de lo que promete.
c) Versus puede ser superada.

Habría un cuarto error, pero por parte del espectador: no valorar a Death Trance como película aislada, en lugar de analizarla con el lastre de su referente. Death Trance, caramba, está bastante bastante bien. Pero si nos ponemos cabezones con las comparaciones podemos extraer un mensaje interesante. Death Trance retrata y ejemplifica el estado del cine de acción japonés, sea fantástico o de época. Me refiero al cine más circense, no a los films con soliloquios de samurais mirando el ocaso. Es un fenómeno muy reciente, de apenas unos dos o tres años, pero ahí está. El género nipón cabecea entre los batacazos estrepitosos (Devilman, Casshern), las obras resultonas sin más como Shinobi o la propia Death Trance, y escasísimas obras imprescindibles. Y hablo de Miike y Yokai Dansesô.

No es ninguna catástrofe. Tan sólo creo que Japón ha bajado el ritmo y Corea le está comiendo la merienda en la actualidad en este género. Bueno, y en casi todos: wuxia, terror, dramas románticos, thrillers… Y si China/Hong Kong se pone las pilas con más joyitas como Sha Po Lang o los espectáculos de Stephen Chow, para qué queremos más. Japón defiende el fuerte con sus comedias, sus rarezas, y sus comedias de rarezas. Tienen a su (mi) propio dios, Tadanobu Asano, pero yo quiero más. Esta Entente Oriental, cada vez con más miembros, es la mejor alternativa a la decadencia galopante de Occidente, y no puede permitirse ningún caso de raquitismo. Sin entrar en el terreno de lo serio-serio, Japón tiene una cultura popular muy vasta, y la honestidad suficiente para adaptarlas con fidelidad y atractivo.
Por unas películas libres de fast-forward.

Reader Comments

  • Woed , Julio 13, 2006 12:22 AM

    Coincido bastante con tu review. El sábado pasado mi hermano, mi novia y yo vimos Death Trance y disfrutamos. No es Versus, no es mejor que Versus, pero Tak tiene suficiente carisma como para salvar la película con su única presencia. Hasta mi novia no paraba de decir "vaya japo más guapo". A mí si que me recordó a la saga Kozure Okami. Lo mejor de la película sin duda es la contundente aparición del hijo de Seagal, la lucha con los hombres-araña y la apoteósica pelea del final.

    Es una película de flipaos, de poses y estilismo extremo, y mola.

  • Chaiko , Julio 14, 2006 12:00 PM

    A mí me ha gustado moderadamente, para pasar el rato. Puestos a compararlas, prefiero con mucho Versus. En general bien, la idea es atractiva, y tiene cosas muy disfrutables, aunque me quedo con el manga, mucho más terrorífico. El final es lo que más me ha gustado (yo también creo que cambian de plano). El homenaje a Equilibrium memorable, en estos tiempos de descreimiento.

    Por cierto, Sha Po Lang no me pareció gran cosa, salvo por ese final tan cabronías que tiene, el resto mediocre y ya visto. Y aún así es de lo mejor que ha salido de HK últimamente...

    Hoy por hoy Corea del Sur es nuestro refugio.

    (Off-topic: ¿Gozu sí o no? sale aquí el mes que viene)

  • Auяeal , Julio 15, 2006 09:18 PM

    Señores, las opiniones de ambos son el mejor combustible.

    Gozu sí, y más si, como creo, es edicion de dos discos. Yo tengo debilidad por Miike. Pero si puedes has de ver The Great Yokai Wars. Buena hasta decir basta.

  • Woed , Julio 17, 2006 10:46 PM

    Yo también digo sí a Gozu, está entre una de mis preferidas de Miike. No he visto The Great Yokai Wars. A ver si puede verla el mes que viene.

  • Vicente Zaleta , Octubre 6, 2007 03:34 AM

    Soy un amante de las pelis japo/samurai y esta me parece bastante mala, al principio de ella pense que iba a ser una peli de lo mejor, pero al pasar el tiempo me di cuenta de lo mala ue es, nada que ver con Lone wolf and the cub, 7 samurai, Harakiri Sepukku, Duel of Death, por mencionar, unas

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