Brick - Review

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Brendan es invisible en el instituto. La mayoría de sus compañeros son más guapos, más ricos, mejores. Pero Brendan pasa de todo y de todos, y prefiere almorzar en el patio trasero mientras lee un libro. Emily es la única que roto esa careta de cinismo, y sabe cómo es Brendan de verdad. Brendan quiere a Emily, pero no quiere que salga de su burbuja ni que esté con los demás. Por eso Brendan perderá a Emily una, dos veces. Y la tercera es la definitiva para despertarle.

¿Nunca habéis tenido esa sensación de expectación? Me refiero a oír hablar de una película y desear verla, pues estás convencido de que te va a gustar. El 96% de las ocasiones terminan en decepción, pero esa dulce minoría merece tanto el esfuerzo… Brick entra en esa categoría. “Dashiel Hamett en un instituto”. No podía fallar. Y no lo hizo. Brick es una historia triste sobre un gran esfuerzo para arreglar algo inevitable, donde se intercambian golpes físicos y verbales. Un amor truncado, muchas mentiras y una determinación de hierro.

Ya imagino el referente que muchos estaréis pensando. Verónica Mars. Pues si sois seguidores mejor que no veais Brick… o lamentaréis todas las horas perdidas con esa rubia bizca. Aquí no hay búsquedas milagrosas en Google. Aquí no viene Papá al rescate. Aquí nadie se disfraza. Brendan es jodidamente listo y brillante, y expeta sus deducciones con lengua viperina. Los diálogos parecen tiroteos, donde las balas cada vez pasan más cerca de una zona vital. Brick muestra los vaivenes de la adolescencia mejor que cualquier otra obra del año, las emociones que desembocan en errores y la necesidad de inventarse una identidad a la que aferrarse.

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En Brick todos están solos. Los grandes campos, los pasillos desiertos. La vida les es ajena. No hay nadie en las calles, ni en las casas. Brick se desarrolla en la misma dimensión de Hard Candy. Los habitantes principales son adolescentes, y exactamente vemos a dos adultos, nada más. Es un mundo frío en el que los personajes se comportan como adultos, sin dejar de ser jóvenes y estar sujetos a los vaivenes emocionales de su edad. Hay un silencio opresivo donde lo normal (las clases, la vida fuera del instituto) no tiene cabida. Al ver la película sientes una sensación familiar e incómoda. También hay algo onírico, como si se tratase de un mal sueño que no termina de arrancar. Es llamativo el número de escenas del protagonista sobre una cama, despertándose o intentando dormir, puede que olvidar.

Es muy fácil identificarse con Brendan. Brendan, un detective fortuito, que camina siempre con las manos en los bolsillos y mirando al suelo. Su pose nihilista se convierte en una mentira tan repetida a sí mismo que parece real. Brendan es un smartass, ha decidido no mezclarse con la élite, pese a conocerlos bien. Pero como bien le recrimina Emily el no es mejor que nadie, ni tiene capacidad para erigirse en juez. Lo que es innegable es la inteligencia de Brendan, que le permite estar siempre un paso por delante de cualquiera. Si os fijais en las fotos puede que reconozcais al actor, Joseph Gordon Levitt. Le habéis visto en decenas de series y comedietas, pero se lo está currando para enterrar ese pasado. Con Brick y Mysterious Skin ya suma dos puntos para el equipo. Sin contar lo que está por venir.

Los roles de cine negro son reconocibles: Laura, la mujer fatal manipuladora; Tug, el matón sin cerebro; Kara, la zorra; Brain, el informador y coartada andante… son todos arquetipos pero encuadrados en el mundo de instituto americano y su sistema de castas. Una mafia de escala local muy peligrosa, pero que no sale de los límites de la adolescencia. La mejor demostración es el personaje de The Pin. The Pin es el líder de la mafia local. Vestido con una capa victoriana y con un bastón, The Pin dirige el tráfico de droga desde su barroco sótano. The Pin da miedo, es ominoso, y con un chasqueo de dedos decide la muerte de cualquiera. Pero The Pin come las galletas con leche que le da su madre, y habla de su pasión por Tolkien.

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Quizás el ritmo baje un poco hacia el final. O quizás es que la película nos ha regalado tantas escenas buenas que es difícil superarse. Brendan, motor de la historia, está en todas ellas. Desde que vemos a Brendan arrodillado en el túnel, forzando su frialdad. En todas las peleas Brendan es el vencedor, aunque se lleve una tunda de palos. Incluso tenemos el atisbo del Brendan previo, cuando Emily le abandona. Dos personas irreconocibles con apenas tres meses de diferencia entre sí.

Brick es especial. Hay películas que, como un diapasón, activan un timbre en nuestro interior y nos trasladan a un momento o lugar conocido. Brick tiene su propio timbre, obra de la personalidad de su mundo. Todos los personajes van a la deriva de sus circunstancias, intentando agarrarse a las ramas de la orilla. Pero ninguno se pregunta por qué se han hundido.

Reader Comments

  • Mulder , Septiembre 11, 2006 12:38 PM

    Tu reseña me ha cautivado. ¿Se ha estrenado ya?

    Por cierto, ¿no te sumas al carro de críticas a Alatriste? Me interesaría conocer tu punto de vista, que es de lo más lúcido y desprejuiciado que he visto por la blogoesfera.

  • Auяeal , Septiembre 11, 2006 01:08 PM

    Muchas gracias Mulder ,eres el mejor. Brick no se ha estrenado aquí, pero imagino que saldrá directamente en dvd. Y como creo que la llevará Planeta, no tardará mucho. De veras, es una joyita, lo mejorcito del 2006.

    No, no he visto Alatriste. Casi sucumbo a la campaña goebbelsiana de publicidad (ese Viggo en Informativos Telecinco, por Dios!), pero con Piratas del Caribe tuve suficiente, gracias. He oido muchas alabanzas huecas pero también puyas muy certeras. Así que, por favor, cuente aquí su opinion de la peli.

  • Mulder , Septiembre 12, 2006 11:04 AM

    Pues me vas a perdonar que abuse de tus comments...

    Evaluándola en su conjunto me parece un digno retrato de una época difícil, decadente y triste; se nota que Yanes es historiador (aunque yo también lo soy y matizaría bastante el concepto de crisis y decadencia). Pero como película sobre el Capitán Alatriste me parece indigna de él y de Pérez-Reverte, por mucho que mi admirado cartagenero la ponga por las nubes (al fin y al cabo él come de esto). Yanes ha actuado de forma bastante inepta. Me explico. John Milius decidió –o le propusieron, que ya no me acuerdo– hacer una película sobre Conan el Bárbaro, un personaje que había sido desarrollado en doce novelas y en un buen número de cómics, y él aceptó. La empresa no era fácil porque aunque la mayoría de los fans de Conan ahora son casi abuelos, en el momento del estreno formaban un grupo comparable a los trekkies, a los starwaseros, a los tolkienitas, etc., y por supuesto éstos tenían formada ya la imagen de “su Conan”. Imagino que surgió la eterna duda de cómo hacer el film: ¿centrase en una novela en concreto metiendo elementos de otras o inventarse una aventura manteniendo el espíritu del personaje? Milius optó por lo segundo y así, a pesar de que cuando ves “Conan el Bárbaro” conociendo previamente al personaje te puedan parecer más o menos acertados ciertos cambios e innovaciones, sabes que estás frente a frente con ese gran héroe. Y si no la has visto, la película es una introducción perfecta a toda la obra literaria. Sin embargo con Alatriste ha ocurrido lo contrario, pues ha ido cogiendo lo peor de las opciones que tenía.

    Podría haber hecho una película de las dos primeras novelas, introducir el personaje, dejarlo en lo más alto de su gloria, aumentando el número de lectores potenciales de los libros, promocionando de camino el juego de rol –que está bastante simpático y recomiendo personalmente– y dejando la semilla plantada para otras producciones, ya fuesen suyas o de otro realizador. Pero no, de alguna manera cavila la forma de hacer un homenaje a Pérez-Reverte y le junta todas las novelas en una película, añadiendo de su propia cosecha, para crear una historia conclusiva. Cuando esto se supo empezamos a echarnos a temblar los que habíamos leído las novelas y rezábamos para que desarrollase una trama principal, por ejemplo la del Caballero del Jubón Amarillo que es la más personal, mostrando entonces el resto de la vida y aventuras del Capitán mediante flashbacks. Sin embargo el resultado final es un producto cojo, desequilibrado, subjetivo, preciosista en exceso y condescendiente con el escritor, que últimamente se encuentra en un momento de pesimismo absoluto, lo que se refleja en la última novela del Capitán Alatriste o en El pintor de batallas. Reverte está triste, de modo que Yanes le hace un Capitán sombrío, acabado que ya ni siquiera es un buen espadachín (¡manda cojones que le derrote Malatesta en el único duelo personal que tienen!) y que se desenvuelve entre amigos igual de malhadados que él. Entonces me pregunto, ¿esto qué coño es, Las desventuras del Capitán Alatriste; “el ocaso de Alatriste”, “el último espadachín”? Las novelas de Reverte son geniales porque sabe mezclar en dosis perfectas aventuras y desventuras, mezclados con intrigas fáciles –que esto no es Grisham– y salpicado con duelos emocionantes, en el contexto de una España podrida pero plagada de gente de honor y orgullo. Pero eso no se ve en la peli.

    Yanes pasa corriendo literalmente por las aventuras más emocionantes y frescas del Capitán y va a lo que le interesa: al retrato sombrío de un personaje sombrío en una España sombría. Joder, haber hecho como Milius que creó un Conan maduro, reflexivo y desengañado pero sin tener que pisotear su pasado de niñato aventurero y asesino. Ya que tanto parecía gustarle, Yanes tenía que haber apostado valientemente por esa imagen personal que no queda nada mal en la película y haber hecho un drama. El problema es que no se gastan 26 millones de euros en rodar un drama. Por lo tanto, ¿por qué demonios no hizo lo que debía y rodó “Las aventuras del Capitán Alatriste”? Una película de acción, con un héroe protagonista que hace que hasta las féminas mojen las bragas y a nosotros se nos ponga dura cuando dice aquello de “Sólo queda batirnos”. Viggo Mortensen hubiese hecho el resto y tendríamos el retrato digno de un hombre complejo. Para lo otro ya están los documentales y los libros de Historia.

    No obstante me gustaría que la película funcionara bien, a ver si avanzamos un poquito por esa nueva senda y nos olvidamos de la enésima película sobre la posguerra, sobre gente atribulada o sobre la caspa que tanto abunda en este país.

    Y siento el rollo que he soltado pero me veía venir que cuando me pusiera a largar no iba a poder frenarme fácilmente.

  • Auяeal , Septiembre 12, 2006 11:23 AM

    ¡Qué gustazo de comentario! Me ha resultado muy revelador. Ojalá tuvieras blog...

    ¿Es cierto lo de fallos como que las fachadas, supuestamente nuevas en la época, son las manchadas de contaminación hoy día? ¿Es verdad que no hay planos generales de la ciudad, ni uno? De hecho me han contado que se ve una antena de televisión y todo...

    Yo no he leído nada de Alatriste, pero siempre me han dicho lo que tú: son grandes aventuras muy disfrutables. No entiendo por qué se ha puesto en plan glotón y ha adaptado todo, qué burrada. Se me ocurre el despropósito de Baski y su Señor de los Anillos. Y el dinero, no se, mucha ropita pero no parece bien invertido, ¿no?

    Estoy contigo. Yo hubiese visto lógico dejar la puerta abierta a nuevos Alatriste, aunque no se hicieran. No entiendo la jugada, parece como si Diaz Yanes dijera "o yo no nadie", como un niño chico. En fin, es el sino de este cine. Ha sido el último destello de esperanza, ahora volveran las comedietas fáciles, los vodeviles de cuarentones y los dramas sociales.

  • Mulder , Septiembre 13, 2006 09:35 AM

    Ya te digo que me gustaría verla de nuevo, porque no me dio tiempo a fijarme en semejantes detalles. Cierto es que sabes que estás en Madrid porque te lo dicen ellos, pero tampoco es como para tirarles piedras; en la serie Roma que ha costado un pastón y que es muy buena, no hay ni siquiera un plano hecho por ordenador de la ciudad, ni tampoco se ven batallas campales y eso que están contando la guerra civil entre César y Pompeyo.

    Alatriste es altamente recomendable leerlo. A poco que aparquemos los prejuicios postfranquistas, a uno le recorre el orgullito de que semejante héroe sea español.

    Lo de Yanes no tiene explicación salvo la que tú dices o que haya sido algún tipo de imposición de las productoras. Lo cierto es que ha obligado a que alguien en el futuro haga un nuevo Alatriste y Yanes sea el Baskin español.