
Contra la opinión mayoritaria, soy un defensor de los shooters subjetivos en consola. Por una simple cuestión de acomodamiento y aprendizaje, ya que no me importa perder la precisión milimétrica del ratón para sustituirla por el pad y la tele. A trancas y barrancas, el género se ha asentado en el formato consolero, optando por un componente más lúdico y desenfadado. Son muchos los cadáveres que siembran el camino desde los primeros shooters subjetivos de Megadrive hasta Halo 3. También son múltiples las joyas hechas de nostalgia.

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra e Internet era de cosa de agencias gubernamentales, Super Nintendo cerraba su reinado y Saturn acababa de salir. En cierta cadena de videoclubs, que cerró por sus precios abusivos y donde yo trabajaba entonces, existía la posibilidad de alquilar consolas. Me lancé a por los 32 bits de Saturn, y tuve tres flechazos: Sega Rally, Tomb Raider y el amor definitivo: Exhumed.

Exhumed, o Powerslave en EE.UU, era (es) prácticamente perfecto. Podía haber optado por clonar Doom cambiando los escenarios, pero antes de que llegase el ocaso de Saturn, la ambición de compañías como Lobotomy aún era una alternativa. Exhumed estaba complemente ambientado en un Egipto desolado, supuestamente en nuestro siglo pero de emplazamiento atemporal. Igual de difusa era nuestra misión: ¿salvar al mundo o salvar nuestro pellejo? Poco importaba: con un profunda sensación de vivir una auténtica aventura, recorríamos escenarios que, pese al emplazamiento citado, nunca se repetían, y nos las veíamos con unos enemigos realmente cabrones, no la carne de shotgun de otros títulos de entonces.

Sobrevivir en Exhumed era una aventura. Enemigos aéreos, terrestres y acuáticos nos tendían emboscadas de las que era difícil salir enteros. Los rivales eran iconográficos, pero con un aspecto personal, muy definido. Si veíamos un grupo de panteras humanas o de momias no nos entraba la risa floja… y si lo hacía era por puro temor. Cada nuevo enemigo suponía un escalón más en la gran dificultad de escapar con vida. De ahí que cada arma cayese como maná del cielo. Eran escasas: un machete, apenas tres armas de fuego, armas místicas… Los tenaces se zambullían en un estanque y hacían picadillo de piraña con el machete, aunque el resultado solía ser el opuesto. Tampoco abundaba la munición, pero la satisfacción que producía volver las tornas con por ejemplo el lanzallamas, y hacer una momia bonzo, era inenarrable. Las armas místicas eran ya asunto serio, pero de capacidad tan ínfima que costaba mucho, muchísimo reservarla para los jefes finales. Unos enfrentamientos que alternaban la agorafobia de esquivar a un monstruo tremebundo en una enorme plaza, o bien la sensación claustrofóbica de correr por pasillos siendo perseguidos por una bestia.

No hay nada nuevo bajo el sol. Donde otros dan palmas con las orejas ante presuntas innovaciones, Exhumed las ofrecía y simplificaba. El mapeado del juego no era lineal, permitiendo elegir el orden de las misiones. Y más: además de las armas obteníamos reliquias, las cuales otorgaban habilidades especiales: salto mejorado, capacidad de buceo, caminar sobre la lava o incluso levitacióno. Así debíamos revisitar los niveles para transitar los caminos antes vedados, gracias a estos poderes y a las llaves que encontrásemos. Seis años después muchos se harían cruces al ver este sistema en Metroid Prime.

Incluso hoy Exhumed es un juego vistoso, atractivo. Un escenario completamente 3D, con sprites en 2D, y efectos de iluminación dinámica. Contó con tres versiones, siendo la más lustrosa la de Saturn y que usó el eficacísimo Slaverdrive Engine, que daría buenos frutos para las versiones de Duke Nukem y Quake. En PSone se hizo un port con “mejoras” consistentes en niveles más pequeños dada la reducida RAM de la consola. En PC quedó una chapuza sin escenarios 3D ni iluminación dinámica, y con desarrollo lineal. Resultado de la contienda: Saturn era una plataforma jodida para los programadores, pero cuando se ponían, el resultado les pasaba la mano por la cara a sus competidoras.
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Faltaba una última pieza en el conjuro de Exhumed, algo que le haría perdurar como un imprescindible: la música. Las consolas comenzaban a explotar la capacidad del cd-rom, y abandonando las limitaciones de los chips, ciertos compositores fueron ambiciosos. Muy ambiciosos. Scott Branston compuso una banda sonora grandiosa para Exhumed, de corte egipcio, pero usando una base orquestral real, coros incluidos. Y le quedó una obra maestra como legado. Temas que elevaban la ambientación del juego a tal nivel que suponía, entonces sí, algo inédito para el jugador. Una banda sonora única, ya que nunca veríamos Exhumed 2 en Psone. Y así Exhumed fue atrapado por su propia iconografía: un tesoro enterrado por las arenas del tiempo.
La verdad es que no te lo voy a negar, los shooters en primera persona nunca han sido mi primera opción, pero recuerdo unos cuantos que si que me ha impactado (y no me refiero a los golpes/disparos/lo que sea xD)
La verdad es que me he quedado con ganas de jugar al Exhumed, una pena no poder hacerlo ahora en esa Saturn :(
¡Vaya! Casi no me acordaba de Exhumed. Nunca lo llegué a jugar. Tuve ocasiones de hacerme con una Saturn en su día, y lo he lamentado bastante después por juegos como este.
Por cierto, y a riesgo de derivar el debate hacia el campo de los nerds que se hacen pajas con las tarjetas gráficas, juegos como este demostraban que la Saturn, si los grafistas se animaban a trabajar, le daba de hostias a la PS también en 3d.
También es, creo recordar, el primero que permitió mirar arriba y abajo, saltar, o nadar (junto con Duke Nukem 3d). En fin, ojalá lo cate (intentaré que un amigo me deje su Saturn estas navidades, cuando tenga tiempo libre).
Muy buena la última frase :D
Exhumed era demasiado bueno para su época. Permitia lo que mencionas y con una solvencia real y efectiva, ya que esas habilidades eran precisas para avanzar, no simples recursos para descubrir secretos.
Saturn era el Video Beta de las consolas, sin duda. Tan buena que no es posible ni emularla en condiciones hoy día.
Bien!
Yo probé el de PSX y me encantó, sobre todo por su ambientación. Y ya lo he hecho mil veces, pero lo vuelvo a hacer: me declaro fan absoluto de los FPS consoleros. La típica frase "es que yo con el pad no..." es tan cansina como la nueva über-gilipollez "juegos para jevis". Si no sabes jugar con pad, pues como diría Musashi Miyamoto: "Practica, practica, practica". Y si te molesta el heavy metal, directamente pégate un tiro.
Creo que Duke Nukem 3D y Quake (ambos permiten mirar arriba y abajo) son anteriores a Exhumed, que en cualquier caso tampoco se jacta de inventar nada, y se centra en hacer bien lo que hace.
Por cierto, gracioso el título de Powerslave.
Un post diario de esta serie no puede ser, ¿no? :D
Eran contemporaneos, por lo menos Duke. Lo cierto es que Exhumed no tenía nada que envidiarles, y en muchos puntos les superaba.
Por Dios, qué música tenía.
Quake puede, pero DN3D ya te digo yo que no.
Alguien lo vende ??? , me gustaría volver a jugarlo ya que me encantó en su momento , repito si alguien me lo vende please.
churry111@ozu.es
ponte en contacto conmigo.
Churri, yo te lo vendo por 1000000000000000000000000000000000000 €.
En serio.
Ahora en serio (de verdad), buscalo en Ebay, y si no siempre queda el eMule. Yo he visto Saturns pirateadas con mis propios ojos, certifico que existen y que es posible hacerlo.
Piratear puede, pero emularlas es muy jodido.
Mucho. De hecho el primer emulador funcional de Saturn salió este año, y no es precisamente 100 % fiable. Yo en 1998 ya estaba jugando a emuladores de PSX en PC, y divinamente, con su aceleración gráfica y todo.
Joder, si es que hasta la Dreamcast la han emulado antes y mejor.
recuerdo una fase en la que para avanzar havia que tirar una granada hacia el sulo y saltar a la vez para poder llegar a una platafroma que estaba a lo lejos, y en el fondo havia un rio de lava, eso me marco, fue esa sensacion de vusquin viding, lo que me atrapo, joder esk havia que pensarselas todas para pasar los niveles, en eso si fue original, la banda sonora como ya se a dicho un 10, y los efectos tambien, el grito de la momia al morir impagable, jejejeje