Cor Blimey, Bloody England:
Wilderness

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Mientras haya jóvenes descarriados, habrá reformatorios. Los borstal mudan su piel pero mantienen su régimen dictatorial cada vez más militarizado. Wilderness toma el interior de un reformatorio y desde allí se expande un paso en el futuro: a las consecuencias de lo que ocurre en estos centros de internamiento. La retribución es tan dura como el conflicto seminal, pero esta vez se opta por hacer un recorrido más desprejuiciado. Con salvajismo, sí, pero un salvajismo perfectamente puntual, medido: salvajismo inglés.


Michael Bassett promete. Es un jovenzuelo y ya ha filmado dos pelis más que estimables, la atmosférica (léase plomiza) Deathwatch y ahora Wilderness, más fiestera y gratificante. También tiene un pedazo de as en la manga: Solomon Kane. Con Wilderness Bassett se suma a esa discreta y nueva corriente inglesa de films que no defraudan en su acercamiento al género. Wilderness tiene slasher, gore, y violencia carcerlaria. Un rico potaje inglés que mezcla Scum, Deliverance, Battle Royale y El Señor de las Moscas.

Un grupo de young offenders (qué genial término: parece referirse a niños traviesos y no a asesinos o violadores) son el epicentro de un suceso luctuoso en su reformatorio. La dirección decide darles un correctivo, y aquí viene la primera sorpresa: no se les castiga con encierros o trabajos forzados, sino que su celador se los lleva a una isla desierta para que aprendan a desenvolverse en plena naturaleza. La isla no resulta estar tan abandonada: no tardan en encontrar a un trío de rollizas y atractivas campistas, un pobre ermitaño que se lleva la del pulpo y… alguien más. Algo creado por sus actos en el reformatorio, y que va a hacerles pasar las de Caín.

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No cabe engañarse: quien se acerque a Wilderness busca sangre y violencia. Bassett invierte el esquema de Deathwatch y nos ofrece decapitaciones, flechazos, un hombre devorado vivo, evisceraciones, algún degollamiento, cortes en las muñecas y uso creativos de cepos para usos. Y perros, muchos perros. No encuentro muy amenazadores los pastores alemanes, hubiese optado por los dobberman, pero qué sé yo. De propina tenemos un mínimo drama de reformatorio, tan mínimo que se desarrolla en un único dormitorio y una sala. Lo divertido es que estos films siempre están trufados de espíritu inglés, y no por las expresiones, los Oi! o el planteamiento. Es que este grupo de mostrencos toma religiosamente su té diario.

Cada personaje va más allá del simple esbozo, aunque sin salirse del prototipo que encarnan: la víctima de acoso, el líder violento, el tarugo musculado, la comadreja, el gracioso… todos se ciñen a su papel, pero es el argumento el que los retuerce hasta salir de sus moldes. El desarrollo de Wilderness cuenta con varios aciertos: el body count es efectivo porque no es predecible, y se juega con las percepciones del espectador. ¿Pensabas que algún malote se cambiaría de bando? Pues no. O quizás sí. ¿El protagonista, es bueno y desprendido? Error: otro cabrón egoísta que se enfrenta a la amenaza por su propia supervivencia, y si salva a alguien en el proceso es fruto de la casualidad, no de su intención.

Wilderness es consciente de su vocación, y no ofrece más de lo que propone: sana diversión con un par de pinceladas sociales. Se ve en un suspiro y, por una vez, constituye una apuesta segura en la oleada de terror al peso que encontramos en el mercado. Además, tiene un guiño freak, fortuito pero impagable. Uno de sus protagonistas es Jimmy Hopkins:

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Reader Comments

  • Ryo , Diciembre 4, 2006 08:24 PM

    ¡Vaya! Está temático tu blog, entre esta y SCUM.
    Off topic, o no: ¿Qué tal está CCE, o preparas algún artículo sobre el mismo?

  • Aureal , Diciembre 4, 2006 08:41 PM

    Sí, son posts temáticos. Por suerte, este de England sólo tendrá cuatro entregas.

    El Bully lo tengo aparcado, lo admito. Un día de estos...

  • Woed , Diciembre 6, 2006 11:10 AM

    Cuando comentaste la de SCUM me vino a la cabeza Wilderness. En casa disfrutamos con la película pero no sé si es que estamos ya más que curtidos en finales sorpresas y la de ésta nos pareció predecible. Mi madre, una experta en adivinar finales, lo sabía a media película.

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