Historia de dos hermanos

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Una mezcla de valentía, circunstancias personales, previsión y ganas de romper esquemas hace que la segunda temporada de Supernatural cierre la mayor parte de incógnitas de la serie. De hecho, desde el primer capítulo se toma una decisión inédita en la mayor parte de seriales televisivos: privar a los protagonistas de su motor vital, del objetivo, el clásico macguffin inalcanzable y que permite estirar tramas y temporadas. En el Sur se las gastan de otra manera.

Dado que esta serie la vemos yo y creo que un tío de Pamplona, entro de lleno en SPOILERS-Landia. La premisa de Supernatural es la de dos hermanos, cazadores de demonios, que siguen la pista del ser que acabó con su madre y que empujó a su padre a una vida de venganza. La primera temporada consiste no ya en la búsqueda de esa criatura, sino en un arquetipo de los gordos: el Padre Ausente. El patriarca de los Winchester dejó a Sam en la estacada y se puso a buscar el demonio por su cuenta. Tras mil avatares, los chicos se reúnen con el padre y forman un trío imparable… salvo para el dichoso demonio de mirada dorada, quien acaba con ellos y con esta temporada inicial de manera impactante: lanzándoles encima un camión de doce ruedas. Los tres varones Winchester acaban en el hospital, con Sam al borde de la muerte. Es evidente que uno de los protagonistas no va a quedarse en cama desde el primer episodio, con lo que su recuperación es inevitable. Y lo más probable también es que, una vez John, se recupere, abandone a sus hijos y la serie vuelva al punto de partida: la búsqueda del padre. Pero hemos dicho que aquí no hay convencionalismos.

John Winchester muere en el primer episodio de la segunda temporada.

Winchester decide hacer el mayor sacrificio e invoca al demonio de ojos dorados para ofrecerle un pacto: si salva a su desahuciado hijo, le entregará la única arma sobre la Tierra capaz de destruirlo. El demonio añade al pacto dos mínimas cláusulas: el alma de John y su muerte, con unos escasos minutos para despedirse de sus hijos.

Esta despedida es el primero de una cadena de traumas: Sam, recuperado, se ve desconcertado por las últimas palabras de su padre al oído, mientras que Dean mantiene una última conversación con su padre bastante agria. En suma, ambos van a llevar su propia carga de culpa hasta el final de esta temporada. Son unos Sam y Dean rotos y muy, muy desorientados, que intentan ponerse una careta de normalidad pero que se les cae con facilidad. Las discusiones y las peleas abundan en casi todos los episodios, así como los reproches y las confesiones. También se produce una curiosa inversión de roles. Tras un periodo de negación, furia y búsqueda muy equivocada de nuevas figuras paternas, Sam admite su deseo por una vida normal, alejada de la caza. En cambio Dean, que descubre ser una pieza central en los planes del demonio (como posible líder de un ejército de siervos dotados de poderes sobrenaturales), comienza a oscurecerse ante su obsesión con un destino inevitable.

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Hay un tono amargo, una desorientación que hace avanzar a los personajes a bandazos, sin la determinación férrea de la primera temporada. Pero ese mismo vacío interior les convierte en la viva imagen de su padre, al ser mucho más certeros y eficaces en su lucha contra el mal. Pero son ellos los que mejoran, sin superar al padre. Por ejemplo, cubren sus rastros mucho peor, lo que llama la atención de un número creciente de fuerzas del orden, que culmina con una persecución abierta por el FBI. Eso, cuando el mal es feo y reconocible. Varios episodios desvelan la capa de grises del mundo sobrenatural y plantean a Sam y Dean dudas sobre contra qué o por qué luchan. Un lobo humano es una amenaza, pero ¿y cuando hay que descerrajarle un tiro en la cabeza en su estado normal, de mujer llorosa y asustada? Mentir a un fantasma para que acepte su situación, ayudar a un grupo de vampiros o el inevitable capítulo de ‘Todo es como debiera’.

Un Djinn concede a Dean su mayor deseo: que su madre no hubiera fallecido. Y todo es color de rosa, pero con algún matiz disonante que no impide que sea una vida casi perfecta. Como siempre ocurre en estos casos, la realidad se resquebraja y Dean empieza a despertar. No se trata del clásico sacrificio, del ‘rechazo lo que más ansío para volver a una realidad de mierda’. Bueno, sí… pero es que en esta serie hasta la felicidad es oscura: en realidad el Djinn droga a sus víctimas, sumiéndolas en una ilusión mientras las desangra durante días en una nave industrial. Parece un corto de Rozz Williams.

Determinismo, pesadumbre y tozudez con destellos de humor conducen hasta un desenlace que, por si las moscas, deja todo más o menos arreglado. Veréis, las audiencias de Supernatural no son una fiesta, así que su creador opta por no eternizar una trama. En una sola temporada acaba con dos tópicos: el leit motiv de los personajes y el villano indestructible. El demonio es finalmente destruido por los Winchester. Pero ojo al sopapo: los hermanos vuelven a ser insuficientes, y tras un cerro de muertes, incluyendo la de Sam, y una fuga masiva de demonios (wink wink, guerra para la siguiente temporada), ¿quién les saca las castañas del fuego? Efectivamente, su padre, quien escapa del infierno para contribuir a la destrucción de su némesis. Y el espectador siente que a él también le ponen en evidencia, ya que después de 22 episodios, los dos momentos con más fuerza son los que cuentan con la presencia del patriarca de los Winchester.

Con una actual tercera temporada que va dando tumbos, sólo cabe esperar una resolución de las últimas tramas abiertas, como la verdadera identidad del demonio que acabó con la madre de Dean y Sam. Y por supuesto, disfrutar con este viaje por senderos que otros han caminado, y que desembocan igual de bien/mal. Esta temporada se cierra con Dean bajo la sombra de su padre, intentando emularle o cometiendo sus mismos errores, no está claro, pero lo cierto es que el hijo repite el pecado de soberbia y, él también, vende su alma para rescatar de la muerte a un Winchester.

Reader Comments

  • Black Hole , Diciembre 26, 2007 11:07 PM

    La verdad es que desde cuando comentaste por aquí la primera temporada de la serie, me picó la curiosidad y sí... me la vi del tirón y me quedé con ganas de más.

    Si es que la segunda temporada hace honor al apocalipsis del que hablan cuando se va terminando la temporada y todo se vuelve un caos total (el pueblo en el que se tienen que matar es la mar de "curioso" en cuanto a personalidades diferentes).

    Una pena que no tenga audiencia, porque la serie lo merece :/

  • lorena , Julio 6, 2008 06:05 AM

    la verdad es que la serie nos ha mantenido en alerta permanente.
    me encanta. Espero que la cuarta sea tan buena como las anteriores

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