The Cosa Nostra Klub -
L'Hymne à la Joie

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Jugar a Dios es un pasatiempo habitual en diversas manifestaciones culturales. Coger una personalidad creativa y trasladarla a otra época, para imaginar si su éxito hubiese devenido en oscuridad al cambiar de siglo. Tómese por ejemplo a Carl Orff: vamos a pasearle por el Tabula Rasa (eh, estamos viajando en el tiempo, todo vale) o el Phobia, a ver qué pasa. Y que su copa nunca esté vacía. Puede que el resultado de tanto trasiego no tuviera nada que ver con CNK… pero imaginarlo es muy fácil.

El señor Hreidmarr está curtido en este tipo de berreos, pero sobre todo en correrse juergas. Vocalista de la infravalorada Anorexia Nerviosa, este pimpollo creó Count Nosferatu Kommando como proyecto paralelo en 1996. Esta banda sería su patio de recreo y experimentos, al evolucionar desde el Black hasta el Industrial. En 2002 lanzan Ultraviolence Über Alles, un álbum estupendo pero al que le faltan un par de toques esenciales. Faltaba L'Hymne à la Joie.

Sorprende que una banda tan circense y pachanguera (en su espíritu, no en la ejecución) se tome tan en serio todos los aspectos de su evolución. La mejora es un reto continuo, y del sucismo de las primeras demos se pasa a una producción cada vez más limpia, la suma de unas partes que cobran igual importancia en el resultado final que alcanza ese titán que es Stefan Bayle. Igual de importante ha sido el empeño puesto en la identidad de la banda, con un cuidado casi… nipón, sí. Hreidmarr y sus cuates se han transformado en cuatro hedonistas, drogadictos, cosacos, corruptos decimonónicos estalinistas. Su estética remite a las juergas berlinescas, pero también a las fiestas de oficiales rusos. Esas orgías a puerta cerrada, el descontrol tras soltar el discurso a la masa. Los galones caen y dejan ver a unos hipócritas ególatras. Doble mensaje: ellos son así, pero nosotros también.

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L'Hymne à la Joie juega con coros, samplers orquestales, electrónica, guitarras espesas y percusión dura. Cada rayote que te metes te da un pico distinto, en el que ves algo nuevo. Puede saturar si abusas, pero no pasará mucho tiempo antes de que regreses a por más. Tras la anécdota del título llega una sucesión de sopapos. Cosa Nostra Klub es su contrato: tu alma a cambio de un trago y una resaca. The Martialist te vuelve belicista, pero Total Eclipse Of Dead Europe te machaca: disfrutas como nunca, pero la desolación/bajón llega al final, con esas juventudes filofascistas que, camino del matadero, recitan una tonadilla militar… Y otra vez a la carga, con Die Holzhammermethode (estribillo del año) y esa inyección de épica marcial que es Dinner Is Ready. Joder, cómo me gusta este disco.

Hacía tiempo. Hacía tiempo que no escuchaba tralla de la buena, un poco de vomiteo al micro. Música que me despertase con una descarga, y que dejase a las niñas mohinas en casa por una temporada. L'Hymne à la Joie me ha dado todo eso, gracias a su mezcla de violencia, arengas rancias, hedonismo y, como ingrediente especial, cachondeo. Así, cualquiera quiere ser un dandy malrrollero.

Reader Comments

  • Darkriz Death , Mayo 2, 2008 04:35 PM

    Es un orgasmo musical, que te embriaga de sonidos oscuros para saciarte la sed de ansiedad musical.
    Nunca nada igual.

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